Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearon el país en menos de un minuto, con epicentro a 28 kilómetros al noroeste de Montalbán, cerca de complejos de refinación. En Caracas se reportaron derrumbes de edificios y graves daños en infraestructura.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó la magnitud preliminar de los sismos, mientras que los Centros de Alerta de Tsunamis descartaron riesgo de olas peligrosas para el Caribe.
Rodríguez declaró el estado de emergencia nacional y aseguró que los servicios públicos mantienen su despliegue. Horas más tarde, actualizó el balance a 164 muertos y 971 heridos, con especial preocupación por la situación en La Guaira.
La dirigente opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, expresó su solidaridad en redes sociales: “La emergencia es crítica, el dolor es infinito; cada hora cuenta”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el país “está listo y dispuesto” para asistir a Venezuela. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó el envío inmediato de equipos de rescate, recursos médicos y ayuda humanitaria.
La Misión de la ONU para Venezuela pidió restablecer el acceso pleno a redes sociales y medios de comunicación para garantizar el flujo de información durante la emergencia.
Venezuela registra actividad sísmica frecuente. Entre los terremotos más destructivos figuran el de Caracas en 1967, con 236 muertos, y el de Cariaco en 1997, que dejó 73 víctimas. Los recientes sismos se ubican entre los más graves de los últimos 100 años.
Este nuevo desastre natural deja al país en una situación crítica, con miles de familias afectadas y un despliegue de emergencia que se extiende a nivel nacional e internacional.
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