En ese mismo mensaje, Rocío recordó la importancia de no perder el eje de la problemática y de mantener la atención en quienes no pueden contar su historia. Y escribió: “No saquemos el foco de lo importante. De las que ya no están y de todo el trabajo que queda por hacer”. La actriz cerró con una frase simple y cálida: “Nos abrazo”.
El testimonio de la actriz generó una reacción en cadena entre sus seguidoras, muchas de las cuales eligieron compartir con ella sus propias experiencias. Así lo relató la propia artista en sus mensajes, donde reconoció la potencia de sentirse acompañada y la responsabilidad de abrir el diálogo. Además, en sus redes, compartió imágenes de la marcha de Ni Una Menos en la Plaza del Congreso y destacó el mensaje de una de las manifestantes: “Lo más roto del abuso es crecer entendiendo el miedo antes que la infancia. Lxs niñxs no se tocan”.
La voz de Rocío Igarzábal, lejos de buscar un cierre o una respuesta definitiva, se transformó en un punto de apoyo para quienes atraviesan historias similares. Su relato, construido desde la honestidad y el presente, se suma a la lucha colectiva por la visibilización y la reparación.