Maximiliano Salas aprovechó el receso competitivo para regresar a Curuzú Cuatiá, la ciudad que lo vio nacer futbolísticamente y donde comenzó a escribir la historia que hoy lo tiene como una de las figuras de River Plate.
El delantero se encuentra realizando trabajos físicos y futbolísticos de cara a los próximos compromisos de la temporada, que incluyen los torneos organizados por la Asociación del Fútbol Argentino y la continuidad de la competencia internacional. Durante su estadía eligió entrenarse en las instalaciones del Club Victoria, institución en la que se formó como jugador.
La visita no pasó desapercibida. A través de sus redes sociales, el club compartió imágenes y videos de la práctica, donde se observa a Salas trabajando junto a futbolistas de las divisiones inferiores que se preparan para disputar la final del Provincial de Clubes. La presencia del delantero despertó admiración entre los jóvenes jugadores, quienes tuvieron la oportunidad de compartir una jornada con uno de los máximos referentes deportivos surgidos de la ciudad.
Desde la institución destacaron la humildad, el profesionalismo y el compromiso que mantiene el futbolista con el club de sus orígenes, pese a su exitosa carrera en el fútbol profesional. Como muestra del reconocimiento que genera en la comunidad deportiva local, una de las tribunas del estadio de Victoria lleva su nombre.
Nacido en Curuzú Cuatiá, Salas construyó una trayectoria que lo llevó por clubes de Argentina, Chile y México antes de consolidarse en la élite del fútbol nacional. Su crecimiento deportivo lo convirtió en uno de los futbolistas correntinos con mayor proyección y en un ejemplo para las nuevas generaciones.
Su regreso, aunque temporal, volvió a poner a Curuzú Cuatiá en el centro de la escena deportiva y generó una verdadera revolución entre los aficionados, que aprovecharon la ocasión para acercarse al club y acompañar a quien hoy representa a la ciudad en uno de los equipos más importantes del país.
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