Tras recorrer el monte y la casa de la abuela del menor, la fiscal general Tamara Pourcel, junto a los auxiliares Gabriel Romero Olivello y María Soledad Branchi, brindaron definiciones categóricas.
El equipo afirmó que la fisonomía del terreno descarta de plano cualquier teoría de extravío voluntario. “Lo que nosotros sacamos de esta inspección ocular es justamente reforzar la hipótesis que teníamos, que es que Loan fue sustraído, Loan no desapareció solo, a Loan lo sacaron del ámbito de custodia de su papá”, sentenció la fiscal Pourcel, sepultando las antiguas versiones defensivas sobre un supuesto accidente vial.
Los fiscales detallaron las hostilidades del monte lindante al naranjal: “Yendo para la zona del botín, es una zona lejana de difícil acceso. Entre la maleza es difícil acceder, hay que agacharse mucho, hay muchas espinas. Son lugares complicados que nos refuerzan la teoría de que efectivamente a Loan lo sustrajeron”.
El enigma del hotel y las ventanas tapadas en 9 de Julio
Otro de los puntos más oscuros que se ventilarán en el Escuadrón 48 y que fue constatado en la inspección previa es el comportamiento de un grupo de sospechosos en el casco urbano de 9 de Julio, puntualmente en las instalaciones del hotel "Despertar del Iberá".
Allí operaron diez de los acusados de entorpecer la causa, simulando falsamente ser miembros de la Fundación Lucio Dupuy. Durante la recorrida ocular, los fiscales descubrieron un blindaje visual sospechoso en las habitaciones.
“Accedimos al hotel y nos indicaron que por ejemplo las ventanas estaban todas tapadas, entonces no se veía de afuera para adentro", reveló el fiscal auxiliar Romero Olivello.
“La hipótesis más fuerte que tiene este Ministerio Público Fiscal es que esos vidrios fueron tapados por las personas que estaban alojadas ahí con los menores", sentenció Olivello.
El propio dueño del establecimiento hotelero les confesó en la cara a los jueces que no tenía idea de quiénes eran sus huéspedes y que “tuvo que buscar en Google los nombres de las personas que se habían alojado ahí”, un dato que la fiscalía tendrá en cuenta.
Los 17 imputados, 160 testigos y las claves para romper el silencio
El debate en el Escuadrón 48 de Corrientes representará un desafío técnico y humano, con un expediente masivo que supera los 90 cuerpos de documentación. Las claves del juicio oral se estructuran en base a tres ejes fundamentales:
Los 17 imputados en el banquillo: el universo de acusados se divide en dos grupos operativos. Siete de ellos van a juicio directo bajo la carátula de sustracción y ocultamiento del menor, sindicándose como eslabones principales al excapitán de navío Carlos Guido Pérez, su pareja Victoria Caillava, la tía del niño Laudelina Peña y su concubino Bernardino Antonio Benítez. Los 10 restantes serán juzgados por el delito de encubrimiento y entorpecimiento, acusados de montar falsas representaciones humanitarias e incluso privar de la libertad a los primos de Loan que participaron de la caminata al naranjal para evitar que hablasen con la policía.
El desfile de 160 testigos: el Tribunal escuchará cientos de declaraciones entre peritos forenses, vecinos de 9 de Julio, personal de las fuerzas de seguridad y el entorno familiar directo. La fiscalía defenderá en bloque la actuación de un equipo ampliado de siete fiscales (dos generales y cinco auxiliares con apoyo de la Protex).
El objetivo de quebrar el "Pacto de Silencio": para la querella y el Ministerio Público, el juicio representa una oportunidad real de desarmar la red de complicidades de la banda. La fiscal auxiliar María Soledad Branchi sintetizó la máxima expectativa de “que alguno de los imputados rompa el pacto de silencio, se quiebre".