En Corrientes Capital, Kicillof presentó su libro De Smith a Keynes y mantuvo un encuentro institucional con el gobernador radical Juan Pablo Valdés. El gesto fue leído como una señal de apertura política, ya que se trata de uno de los primeros mandatarios no peronistas con los que se muestra en esta etapa.
Durante la visita, se firmaron convenios de cooperación productiva y comercial entre Buenos Aires y Corrientes, y se realizaron reuniones con intendentes y sindicalistas locales. El bonaerense también aprovechó para reforzar su discurso sobre la necesidad de un modelo productivo alternativo al ajuste del Gobierno nacional.
El contexto político es clave: Kicillof enfrenta críticas de distintos frentes. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que “no va a ser presidente nunca en su vida”; Jorge Macri lo acusó de “desgobierno” en seguridad; y Máximo Kirchner lanzó cuestionamientos indirectos desde La Cámpora. Pese a ello, el bonaerense sigue recorriendo provincias y consolidando vínculos.
En los últimos meses, ya se reunió con Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), además de firmar acuerdos con Maximiliano Pullaro (Santa Fe) e Ignacio Torres (Chubut). La visita a Corrientes se inscribe en esa estrategia de armado nacional. La visita de Kicillof a Corrientes marca un paso más en su estrategia de consolidar un perfil nacional. Con convenios, presentaciones y gestos de apertura hacia dirigentes de otros espacios, busca proyectarse como referente opositor con miras a 2027, mientras enfrenta críticas internas y externas.


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