El Gobierno nacional resolvió postergar hasta el 1 de julio la aplicación plena de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una decisión que apunta a moderar el impacto sobre los precios de las naftas y el gasoil durante junio.
La medida fue oficializada a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial y establece una nueva prórroga para parte de las actualizaciones impositivas que permanecían pendientes desde años anteriores. De esta manera, el Ejecutivo mantendrá diferido un tramo de los incrementos correspondientes a los tributos que gravan los combustibles.
Según explicaron desde el Gobierno, la decisión busca amortiguar el efecto que tendría una aplicación total e inmediata de los impuestos sobre los valores que pagan los consumidores en las estaciones de servicio. La actualización completa habría generado una suba considerable en los precios finales de naftas y gasoil.
De acuerdo con estimaciones del sector energético, si se trasladaran de una sola vez todos los aumentos acumulados de los impuestos específicos a los combustibles, el ajuste en los surtidores podría superar ampliamente los incrementos registrados durante los últimos meses. Por ese motivo, el Gobierno optó nuevamente por aplicar una actualización parcial y continuar escalonando el resto de los aumentos.
La política de diferimiento impositivo viene siendo utilizada por distintas administraciones nacionales desde hace varios años con el objetivo de evitar saltos bruscos en los precios de los combustibles, especialmente en contextos de alta inflación o volatilidad económica.
A pesar de la prórroga, durante junio sí se aplicará una parte de la actualización prevista, por lo que igualmente podrían registrarse modificaciones en los valores de venta al público dependiendo de las decisiones comerciales de las petroleras y de la evolución de otras variables que inciden en el precio final, como el valor internacional del petróleo y el tipo de cambio.
El impuesto a los combustibles líquidos y el impuesto al dióxido de carbono forman parte de la estructura tributaria que grava la comercialización de naftas y gasoil en todo el país. Ambos tributos se actualizan periódicamente según parámetros establecidos por la legislación vigente.
Con esta decisión, el Ejecutivo busca sostener la desaceleración inflacionaria observada en los últimos meses y evitar que un aumento significativo en los combustibles tenga un efecto directo sobre los costos de transporte, logística y precios de distintos bienes y servicios de la economía.
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