El presidente Javier Milei volverá a mostrarse públicamente esta semana en medio de un escenario marcado por la creciente interna dentro del oficialismo y los reclamos de distintos sectores del Gobierno para que intervenga y ordene la situación.
Las diferencias, que hasta hace poco se mantenían bajo reserva, quedaron expuestas tras un fuerte cruce entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el entorno del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a raíz de acusaciones vinculadas al manejo de cuentas anónimas en redes sociales.
La exposición pública del conflicto generó preocupación en distintos sectores del Gabinete nacional, donde consideran que la tensión entre el sector alineado con Caputo y el espacio cercano a Karina Milei se profundiza cada vez más.
Según trascendió, Milei retomará este lunes su agenda con una charla económica en una universidad privada junto al vocero presidencial Manuel Adorni y el ministro Federico Sturzenegger. Además, el martes participará de un evento organizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Dentro del oficialismo reconocen que el enfrentamiento interno ya dejó de ser subterráneo y comenzó a impactar en la dinámica política del Gobierno. Incluso, algunos funcionarios cuestionaron el nivel de exposición pública del conflicto y advirtieron sobre las consecuencias que podría tener en un año atravesado por tensiones políticas y desafíos económicos.
Desde el sector cercano a Karina Milei sostienen que el quiebre comenzó durante el armado electoral bonaerense de 2025, cuando referentes vinculados a “Las Fuerzas del Cielo” quedaron relegados de las listas.
En paralelo, Martín Menem intentó bajar la tensión con un mensaje interno dirigido al bloque oficialista, donde negó vínculos con una cuenta anónima de la red X que había quedado en el centro de las acusaciones cruzadas. Sin embargo, la explicación no logró frenar las críticas ni disipar el malestar entre las distintas tribus libertarias.
Mientras tanto, en la Casa Rosada aseguran que no habrá cambios inmediatos y que el Presidente, al menos por ahora, evita involucrarse directamente en la disputa interna.


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