En medio de un clima de tensión política y protestas impulsadas por sectores sindicales y organizaciones sociales, el mandatario nacional reafirmó su decisión de sostener el recorte del gasto público como eje central de su gestión.
Desde el entorno presidencial sostienen que el objetivo es consolidar el superávit fiscal y avanzar con reformas estructurales orientadas a reducir el tamaño del Estado, aun cuando las medidas generen resistencia en distintos sectores.
En ese contexto, el Gobierno considera que el rumbo económico comenzó a mostrar señales positivas en algunas variables, aunque reconoce que el impacto social del ajuste continúa siendo fuerte, especialmente en el consumo y el empleo.
Las protestas de las últimas semanas incluyeron movilizaciones de gremios, universidades y organizaciones sociales que cuestionan los recortes presupuestarios y la pérdida del poder adquisitivo.
Pese a ello, el presidente Javier Milei insistió en que no habrá cambios en la dirección económica y que la administración nacional seguirá profundizando las medidas para equilibrar las cuentas públicas.
El oficialismo también apuesta a sostener el respaldo político de los sectores que acompañan las reformas impulsadas desde el inicio de la gestión, mientras busca apoyo legislativo para avanzar con nuevos proyectos económicos.