Además, destacaron que el Cuerpo Médico Forense advirtió que, si no se cumplía total o parcialmente con estas exigencias, el entorno carcelario se consideraría un lugar inadecuado para su alojamiento, incrementándose así el riesgo de descompensaciones y de la aparición de trastornos que afecten su salud.
En esa línea, se explicó que los medios con los que cuenta la cárcel donde está detenido no resultan suficientes y adecuados para cubrir todas las condiciones que el Cuerpo Médico indicó para atender la situación de De Vido.
La defensa del exministro viene alertando sobre el deterioro de su estado físico desde su detención en noviembre de 2025 por la Tragedia de Once. De Vido padece diabetes insulino dependiente desde hace más de 20 años, además de hipertensión y cardiopatías crónicas.
Pocas semanas atrás, durante su declaración en el juicio por la causa Cuadernos, el exfuncionario había lanzado un duro diagnóstico ante el Tribunal Oral Federal N° 7. “Soy diabético, los niveles de glucosa suben y bajan, y además me he puesto hipertenso últimamente, estoy preso y enfermo, pero preferiría morirme en mi casa. No tengo más nada que decir”.
En su indagatoria ante el juez Enrique Méndez Signori, De Vido no solo insistió en su estado de salud, sino que rechazó “total y categóricamente por falsa e infundada” la acusación en la causa Cuadernos.
Mientras el exministro cumple su condena de cuatro años por administración fraudulenta, su hospitalización reabrió el debate sobre las condiciones de detención para pacientes con enfermedades crónicas de avanzada edad en el sistema penitenciario.