En ese sentido, reflexionó sobre la manera en que determinados símbolos nacionales cobran protagonismo en definitivos momentos, especialmente vinculados al deporte. “Ahora entramos en una época en la que ya vamos a empezar a hablar del Mundial, entonces parece que la camiseta y el himno tienen otra relevancia”, expresó.
Sin embargo, insistió en que esos valores deben estar presentes cotidianamente. “Lo que tenemos que hacer es tenerlos presentes siempre. No se hace patria solamente desde el deporte; se hace patria desde el trabajo, del estudio, del sacrificio y del trabajo de cualquier tipo”, enfatizó.
Finalmente, Polich apeló a una imagen cotidiana para ejemplificar el valor del esfuerzo diario y la producción como motores del crecimiento social. “Recién, cuando estábamos hablando en el acto, se escuchaba desde uno de los edificios (en construcción) una moladora funcionando, y pensé: ‘Qué buena música de fondo eso’. Ojalá esa siempre sea la música de fondo para nuestros actos, porque eso quiere decir que hay gente trabajando, produciendo. Y eso me parece que es bueno”, concluyó.