El tratado establece que una patente registrada en un país miembro obtiene validez automática por 20 años en el resto de las naciones adheridas, lo que evita la repetición de trámites burocráticos en cada jurisdicción. Desde el Gobierno sostienen que la integración al sistema internacional es vital para los innovadores locales.
Actualmente, al no existir una oficina receptora en el país, los desarrolladores argentinos deben gestionar sus patentes desde el exterior. La adhesión al PCT promete agilizar los plazos de protección, reducir los costos operativos y eliminar trabas administrativas para la propiedad intelectual argentina.