Salud: Día Mundial del Cáncer de Ovario
08/05/2026
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Cada año se detectan miles de casos en Argentina. Por eso, especialistas advierten sobre la importancia de reconocer las señales tempranas, controlar los factores de riesgo y consultar a tiempo para evitar un diagnóstico tardío.
Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una jornada destinada a concientizar sobre una de las enfermedades ginecológicas con mayor índice de mortalidad en el mundo. La fecha busca poner el foco en la detección precoz, el reconocimiento de síntomas y el acceso a controles médicos que permitan mejorar el pronóstico de miles de mujeres.
Aunque los avances científicos y los tratamientos personalizados abrieron nuevas expectativas, especialistas advierten que el principal problema continúa siendo el diagnóstico tardío. Esto ocurre porque los primeros síntomas suelen confundirse con trastornos digestivos, urinarios o cambios hormonales habituales, lo que retrasa la consulta médica y el inicio del tratamiento.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud y del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), en Argentina se registran alrededor de 2.200 nuevos casos por año. En la mayoría de las pacientes, la enfermedad se detecta cuando ya se encuentra en etapas avanzadas y el tumor se expandió fuera de los ovarios.
La Clínica Universidad de Navarra explicó que “no hay sintomatología específica y habitualmente se confunde con la que puede producir el aparato digestivo y la vejiga, especialmente si la sintomatología es persistente”.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del cáncer de ovario?
Uno de los principales desafíos de esta enfermedad es que las señales iniciales suelen pasar desapercibidas. Sin embargo, especialistas remarcan que la persistencia y progresión de ciertos síntomas debe considerarse una alerta.
Entre los síntomas más comunes aparecen:
- Distensión o hinchazón abdominal.
- Dolor pélvico o abdominal persistente.
- Sensación de saciedad rápida al comer.
- Necesidad urgente o frecuente de orinar.
- Cambios en los hábitos intestinales.
- Alteraciones menstruales o sangrado postmenopáusico.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
La American Cancer Society remarca que estos síntomas suelen confundirse con afecciones digestivas o urinarias frecuentes. Por eso, recomiendan consultar al médico cuando aparecen de manera repetitiva durante varias semanas.
¿Qué es el cáncer de ovario y por qué preocupa a los especialistas?
El cáncer de ovario comprende un conjunto de enfermedades oncológicas que se originan en los ovarios, órganos encargados de producir óvulos y hormonas femeninas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se trata de la principal causa de muerte por tumores ginecológicos a nivel mundial.
La mayoría de los casos se desarrolla a partir de células epiteliales, aunque existen otros subtipos menos frecuentes. El riesgo aumenta especialmente después de la menopausia y en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario.
La investigación genética y las terapias dirigidas están modificando la manera de abordar la enfermedad. Además, destacó que la mayor incidencia se observa entre los 60 y 65 años.
Uno de los cambios más importantes en la comprensión de esta patología surgió a partir de estudios que indican que muchos tumores podrían originarse en las trompas de Falopio y no directamente en el ovario. Esta hipótesis transformó las estrategias quirúrgicas y preventivas utilizadas actualmente.
En paralelo, los avances científicos permitieron incorporar tratamientos innovadores, como los inhibidores PARP, terapias dirigidas especialmente diseñadas para pacientes con alteraciones genéticas específicas.
Los principales factores de riesgo
Diversas investigaciones identificaron factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de ovario. Entre los más importantes se encuentran:
- Edad avanzada, especialmente después de la menopausia.
- Antecedentes familiares de cáncer de ovario o mama.
- Mutaciones hereditarias en genes como BRCA1, BRCA2, BRIP1, RAD51C y RAD51D.
- Síndrome de Lynch.
- Historial de otros tumores ginecológicos.
- Endometriosis.
- Obesidad.
- Síndrome de ovario poliquístico.
- No haber tenido embarazos.
El CDC advirtió que “algunas mutaciones (cambios en los genes) pueden aumentar el riesgo de cáncer de ovario”, motivo por el cual muchas guías internacionales recomiendan estudios genéticos en pacientes con antecedentes familiares relevantes.
¿Cómo se diagnostica el cáncer de ovario?
El diagnóstico combina diferentes estudios clínicos y de imágenes. Entre las herramientas más utilizadas se encuentran:
- Examen físico y ginecológico.
- Ecografía transvaginal.
- Tomografía computarizada (TAC).
- Resonancia magnética.
- PET-CT.
- Análisis de sangre para detectar marcadores tumorales como CA-125.
- Biopsia.
- En algunos casos también se utiliza laparoscopia para tomar muestras y determinar el estadio de la enfermedad.
Especialistas remarcan que, a diferencia de otros tumores, todavía no existe un método de cribado efectivo para detectar el cáncer de ovario en fases tempranas en la población general. Por esa razón, la vigilancia de síntomas persistentes y los controles ginecológicos periódicos resultan fundamentales.
¿Se puede prevenir el cáncer de ovario?Actualmente no existe una forma totalmente efectiva de prevenir esta enfermedad. Sin embargo, especialistas coinciden en que ciertos hábitos saludables y el seguimiento médico pueden ayudar a reducir riesgos.
La Mayo Clinic destacó que “adoptar comportamientos saludables, tales como una buena alimentación, no fumar, ejercitarse de forma habitual y mantener un peso saludable” favorece la salud general.
Además, algunos antecedentes reproductivos podrían asociarse con menor riesgo. También subrayó la importancia de acudir rápidamente al médico ante síntomas persistentes: “La prevención se enfoca especialmente en reconocer factores de riesgo, mantener controles ginecológicos periódicos y promover la consulta temprana ante síntomas persistentes”.
El seguimiento médico posterior al tratamiento es una parte esencial del abordaje del cáncer de ovario. Incluso después de completar la terapia, las pacientes deben continuar con controles periódicos durante años.
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