La vivienda, de aproximadamente 400 m², fue objeto de refacciones integrales entre octubre de 2024 y julio de 2025. Los trabajos abarcaron entrada, garaje, galería, escaleras, pintura interior, reparación de paredes, cambio de pisos a porcelanato, revestimiento exterior tipo tarquini, reforma de la parrilla, remodelación de la pileta con cascada, mejoras en la cocina (mesadas, isla y desayunador), ajustes de iluminación y renovación de mobiliario.
Además de los pagos al contratista, Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, sumaron gastos por más de USD 100.000 durante un año y acumularon deudas por USD 335.000 vinculadas exclusivamente al segmento de propiedades, la mayoría a cancelar antes de noviembre. Tabar aportó ante la Justicia no solo la información financiera, sino también la cronología de las remodelaciones. Durante tres horas de testimonio, relató que Adorni fue quien dirigió cada etapa del proceso y confirmó la modalidad de pago en efectivo, reiterando la ausencia de facturación formal.