Sturzenegger también fue enfático al referirse al horizonte que busca el Gobierno en términos de calidad de vida: “No queremos salarios de Haití, sino que queremos la productividad y los salarios de Japón y Polonia. Y como la restricción externa es de factura propia, apuntamos los cañones a destruirla. Es un trabajo difícil, tedioso, pero imprescindible”, sostuvo, en una definición que sintetiza el espíritu de las reformas impulsadas.
El planteo del ministro se inscribe en un contexto más amplio de transformaciones que incluyen iniciativas como la desregulación de mercados específicos y proyectos innovadores, entre ellos la posibilidad de habilitar empresas gestionadas íntegramente por inteligencia artificial. Estas propuestas generan tanto expectativas como resistencias en distintos sectores.
Mientras el debate continúa, el Gobierno avanza con la intención de sentar las bases de un nuevo esquema económico. Según Sturzenegger, el desafío no es menor, pero resulta indispensable para alcanzar “una Argentina poderosa y próspera”, una meta que, en su visión, solo será posible si se logra superar definitivamente la histórica escasez de divisas.