Otro ejemplo de este salto cualitativo quedó evidenciado en ataques previos, como el llevado a cabo contra la base israelí de Nevatim en 2024, donde múltiples misiles lograron impactos directos sobre infraestructura crítica. Además, el uso masivo de drones kamikaze Shahed-136 en distintos conflictos demuestra la escala creciente de estas operaciones.
Un aspecto especialmente preocupante para los expertos es la posible capacidad de Irán para realizar evaluaciones de daños en tiempo real mediante información satelital, debido a que esta herramienta permitiría ajustar ataques posteriores con mayor precisión, aumentando su eficacia y reduciendo la necesidad de múltiples ofensivas.