La situación de los inquilinos en Argentina continúa deteriorándose y muestra un nivel creciente de endeudamiento. Según un relevamiento reciente, seis de cada diez familias deben recurrir a préstamos o utilizar sus ahorros para poder afrontar el pago del alquiler.
El dato refleja un cambio en la forma en que los hogares sostienen su economía cotidiana. En los últimos años, se pasó de utilizar recursos propios o ayuda familiar a depender cada vez más del crédito para cubrir gastos básicos como la vivienda, los servicios y la alimentación.
Esta tendencia se da en un contexto donde los ingresos no logran acompañar el aumento de los alquileres, lo que obliga a muchas familias a reorganizar sus finanzas. De hecho, el porcentaje de hogares que recurre a algún tipo de financiamiento sigue en aumento, evidenciando mayores dificultades para llegar a fin de mes.
El escenario se vuelve aún más complejo si se considera que una gran parte de los inquilinos ya presenta deudas activas. Informes recientes indican que alrededor del 70% de los hogares que alquilan están endeudados y que muchos destinan una porción significativa de sus ingresos al pago de la vivienda.
Además, el impacto no se limita solo al plano económico. El peso del alquiler en el presupuesto familiar genera recortes en otros rubros esenciales y, en muchos casos, obliga a recurrir a más de un empleo o a reducir gastos básicos.
En este contexto, el acceso a la vivienda en alquiler se consolida como uno de los principales desafíos económicos para miles de familias, con una dependencia creciente del crédito y una marcada pérdida de capacidad de pago.



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