Esta composición multisectorial le otorga al organismo facultades amplias para intervenir en la organización de espectáculos futbolísticos, evaluar riesgos y definir medidas preventivas que impactan directamente en los clubes y en el público asistente. Las decisiones se toman de manera colegiada y, en este caso, la prohibición fue aprobada por unanimidad.
Desde el propio comité indicaron que su rol no se limita a sancionar, sino que apunta a anticiparse a escenarios de riesgo, incluso cuando los clubes cuentan con protocolos de contingencia aprobados. Esa lógica preventiva fue la que prevaleció tras el episodio ocurrido en el estadio Monumental y derivó en la restricción que ahora rige en todos los estadios porteños.