A un año del fallecimiento del papa Francisco, salieron a la luz nuevos detalles sobre cómo fueron sus últimos momentos, marcados por la serenidad y el respeto a su voluntad personal.
El pontífice murió el 21 de abril de 2025 a los 88 años en su residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano, luego de sufrir un derrame cerebral que derivó en un coma profundo y un colapso cardiovascular irreversible.
Según reveló su médico personal, el papa había expresado previamente su decisión de no ser sometido a intervenciones invasivas ni ser trasladado nuevamente a un hospital, priorizando permanecer en su hogar durante sus últimos días.
En la madrugada de ese lunes, su estado de salud se agravó rápidamente. Alrededor de las 5:30 fue asistido por su entorno cercano, y poco después los profesionales médicos confirmaron que se encontraba en coma, sin posibilidad de recuperación.
Horas más tarde, a las 7:35, se confirmó su fallecimiento, cerrando así una vida dedicada al servicio de la Iglesia y con un fuerte compromiso social a nivel global.
Un dato que conmovió al mundo fue que, apenas un día antes, el papa había realizado su última aparición pública durante la misa de Pascua, donde, pese a su evidente debilidad, impartió la bendición “Urbi et Orbi” y dejó un mensaje de paz.
El relato de sus últimos momentos refleja no solo el deterioro de su salud en los meses previos, sino también una decisión consciente de afrontar el final con dignidad, en línea con los valores que predicó durante su pontificado.
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