La convocatoria fue masiva y reunió a personas de distintas edades y procedencias, con una fuerte presencia de jóvenes que se acercaron a una forma diferente de vivir la fe.
El espectáculo, gratuito y abierto al público, fue impulsado por organizaciones vinculadas a la Iglesia con el objetivo de destacar el legado de Francisco y promover una “cultura del encuentro”, en línea con su mensaje pastoral.
La presentación transformó el centro porteño en una gran pista al aire libre, en un evento que combinó espiritualidad y cultura contemporánea, y que buscó acercar nuevos lenguajes a las generaciones más jóvenes.