Lo que parecía ser un expediente más dentro de los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires terminó convirtiéndose en una de las resoluciones más comentadas del ámbito judicial. El juez Eduardo Alejandro Caruso decidió cerrar una causa millonaria con un homenaje en verso al Martín Fierro, combinando derecho y literatura en un fallo tan inusual como viral.
El caso, caratulado “Instrumentos Musicales SA c/ BI Emprendimientos SRL s/ ejecución hipotecaria”, se inició en 2018 tras la venta de un inmueble en la calle Junín al 800 por más de 12 millones de dólares. El acuerdo contemplaba pagos escalonados, pero el incumplimiento de las cuotas —agravado por el cepo cambiario, la crisis económica y la pandemia— derivó en un largo conflicto judicial.
La deuda, que incluía capital e intereses, motivó embargos, apelaciones y hasta intentos de reemplazar el inmueble a subastar por otras propiedades. Finalmente, tras años de litigio, la causa llegó a su desenlace cuando la parte actora logró percibir más de 13 millones de dólares a través de la cuenta judicial.
Hasta ahí, todo dentro de los carriles habituales. Pero el cierre fue lo que rompió el molde.
En lugar de la clásica fórmula técnica, el magistrado optó por redactar un extenso poema en clave gauchesca para dar por finalizado el proceso. Con estrofas que describen la complejidad del caso, el paso del tiempo y el accionar de las partes, el fallo se transformó en una especie de “epopeya judicial”, donde no faltaron referencias al esfuerzo de empleados, abogados y al desgaste propio de una causa de alto voltaje económico.
“Hace tiempo que tramita esta causa complicada…”, comienza el texto, que recorre el conflicto hasta llegar al momento de archivar las actuaciones, con un cierre que reparte “bendiciones para partes y letrados”.
El fallo rápidamente se viralizó en el mundo jurídico y en redes sociales, generando reacciones de todo tipo: desde elogios por la creatividad hasta críticas irónicas de quienes señalaron que, en otros expedientes, las respuestas judiciales suelen ser mucho más escuetas.
Más allá del tono inusual, la resolución mantiene plena validez legal y refleja el final de un litigio complejo que atravesó años de inestabilidad económica en el país.
Porque sí: en Argentina podés atravesar un juicio millonario, sobrevivir al dólar, a la pandemia y a mil audiencias… y terminar con un “archívese”, pero en versión gauchesca. Un cierre que, sin dudas, nadie esperaba… pero que muchos no van a olvidar.
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