La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros alertó que el sistema de colectivos en el interior del país atraviesa una situación crítica y enfrenta un “riesgo real” de dejar de operar si no hay respuestas urgentes.
A través de un comunicado firmado por su presidente, Gerardo Ingaramo, y el secretario Gustavo Larrea, la entidad sostuvo que la crisis ya superó cualquier instancia administrativa. “No se trata de un trámite; es una cuestión de supervivencia operativa”, remarcaron.
Según detallaron, muchas empresas ya no pueden afrontar el pago de salarios ni el mantenimiento de las unidades, lo que derivó en la paralización parcial del servicio en distintas ciudades.
Entre los principales factores que explican el deterioro del sistema, la Federación señaló deudas del Estado nacional por compensaciones vinculadas a la tarjeta SUBE, correspondientes a los Atributos Sociales de enero y febrero de 2026, además de meses anteriores. Estos fondos, indicaron, son esenciales para cubrir el costo del boleto.
A esto se suma el fuerte aumento del precio del gasoil, que impacta de manera directa en la estructura de costos, sin que esos incrementos se trasladen a la tarifa.
Otro punto crítico es el sostenimiento de beneficios y gratuidades, que representan cerca del 18% de los pasajeros mensuales, pero que actualmente no cuentan con financiamiento. “Sin esas compensaciones, el sistema se desfinancia”, advirtieron.
El panorama se agrava con una caída del 30% en la cantidad de usuarios durante el último año, lo que reduce aún más los ingresos del sector. En ese sentido, también reclamaron medidas contra el transporte irregular, al que acusan de generar competencia desleal.
Desde la FATAP subrayaron que el servicio de colectivos en el interior garantiza más de 50 millones de viajes mensuales, por lo que solicitaron una intervención urgente para asegurar su continuidad.
Impacto en Corrientes
La situación ya tiene consecuencias concretas en Corrientes, donde desde el fin de semana las empresas decidieron reducir el servicio nocturno y dejaron de operar después de las 22. La medida afecta a miles de usuarios que dependen del transporte público para regresar a sus hogares, obligándolos a buscar alternativas ante la falta de colectivos.