Con la celebración del Domingo de Ramos, la Iglesia Católica dio inicio a la Semana Santa, uno de los momentos más significativos del calendario litúrgico. En ese marco, el arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, invitó a una profunda reflexión sobre el sentido de la Pasión de Cristo y su vigencia frente a la realidad social actual.
Durante su mensaje, el prelado recordó el contraste que marca esta fecha: el mismo pueblo que aclama a Jesús con alegría es el que luego pide su condena. En ese contexto, señaló que el relato evangélico expone una trama atravesada por intereses, temores e indiferencias, donde incluso quienes reconocen la inocencia de Cristo no se comprometen con la verdad.
A pesar de ese escenario, Larregain destacó que el eje central del mensaje cristiano es el amor llevado hasta las últimas consecuencias. Subrayó que la entrega de Jesús no debe interpretarse solo como un hecho histórico, sino como una invitación a mirar el presente con una actitud comprometida.
En ese sentido, puso el foco en la situación social del nordeste argentino, donde muchas familias atraviesan dificultades vinculadas a la pobreza, el empleo inestable y la incertidumbre económica. Afirmó que en esas realidades se reflejan “rostros concretos de Cristo sufriente”.
El arzobispo también se refirió al clima de tensión que atraviesa la sociedad, tanto a nivel nacional como internacional. Advirtió que cuando se pierde el respeto por la dignidad del otro y se lo convierte en adversario, se repiten lógicas de violencia similares a las del relato de la Pasión. Además, mencionó los conflictos armados y las crisis humanitarias en el mundo, retomando la idea de un escenario global atravesado por múltiples guerras.
Frente a este panorama, propuso tres ejes para vivir la Semana Santa con mayor profundidad. En primer lugar, la fidelidad a la verdad, destacando que Jesús no responde con violencia pero tampoco renuncia a su misión. En segundo término, planteó la importancia de asumir las dificultades con esperanza, entendiendo el sufrimiento como parte de la experiencia humana. Por último, resaltó la esperanza que surge incluso en los momentos más oscuros.
Al cerrar su mensaje, Larregain llamó a no quedarse solo en los gestos externos de la celebración. Invitó a vivir estos días con una apertura interior que permita renovar la fe y el compromiso con los demás. También encomendó este tiempo a la figura de María, como símbolo de fidelidad y fortaleza.
Finalmente, expresó su deseo de que esta Semana Santa fortalezca la esperanza y reafirme la convicción de que el amor es capaz de superar cualquier adversidad.




.png)
