Aunque el partido todavía no comenzó, River ya empezó a jugar su propio Superclásico desde la organización y el clima. La vuelta de los papelitos no es solo un detalle estético: es una declaración de intenciones, un guiño a la historia y una muestra del peso que el club quiere hacer sentir en su casa.
Todo indica que el Monumental será escenario de una de las recepciones más impactantes de los últimos tiempos. Si el equipo responde dentro de la cancha, la noche puede quedar grabada como otra página inolvidable en la historia del Superclásico.