A contramano de la volatilidad internacional, el dólar registra una tendencia a la baja en la Argentina durante 2026. En los últimos días, la cotización se ubicó por debajo de los $1400 en el mercado mayorista y rondó los $1410 en el Banco Nación, marcando un descenso respecto a los valores de fines de diciembre.
Este comportamiento se da incluso en un escenario global donde la moneda estadounidense se fortaleció, en parte por tensiones internacionales. Sin embargo, a nivel local, distintos factores explican la apreciación del peso.
Entre ellos, se destacan las buenas perspectivas de ingreso de divisas por parte del sector agroexportador, así como el impulso de áreas como la energía y la minería. En ese sentido, el ministro de Economía, Luis Caputo, remarcó que se espera un mayor aporte de dólares del campo durante la campaña 2025/2026.
De acuerdo a estimaciones privadas, esta tendencia podría sostenerse durante el primer semestre del año. No obstante, hacia la segunda mitad, se prevé una moderación de ese proceso, con un tipo de cambio que podría ubicarse en torno a los $1600 hacia diciembre.
Pese al escenario favorable en el corto plazo, los analistas advierten sobre algunos riesgos. Por un lado, señalan que la demanda de pesos continúa débil, en un contexto de menor dinamismo en los salarios reales y señales de desgaste en el mercado laboral.
Por otro, la política del Banco Central de la República Argentina de acumular reservas también podría presionar al alza el tipo de cambio, al incrementar la demanda de divisas en el mercado.
Además, especialistas alertan sobre un posible atraso cambiario, con un tipo de cambio real que ya se ubica por debajo de niveles observados en años anteriores. Si bien el crecimiento de sectores como la energía ayuda a sostener el equilibrio externo, advierten que podrían generarse impactos en la competitividad, el empleo y la actividad económica.
En paralelo, el Gobierno implementa distintas herramientas para sostener la estabilidad, como intervenciones en el mercado de futuros. Estas medidas buscan evitar saltos bruscos en la cotización y administrar las expectativas del mercado.
De esta manera, aunque el dólar muestra una tendencia descendente en el corto plazo, el panorama hacia adelante combina oportunidades con desafíos que podrían incidir en su evolución durante los próximos meses.


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