El periodismo deportivo argentino despidió a una de sus figuras más emblemáticas: Ernesto Cherquis Bialo falleció a los 85 años, tras luchar contra una leucemia que había complicado su salud en el último tiempo.
Su trayectoria estuvo marcada por una escritura potente y un estilo inconfundible, que encontró su máxima expresión en la histórica revista El Gráfico, donde trabajó durante tres décadas y llegó a ocupar la dirección entre 1984 y 1990. Desde allí, construyó relatos que trascendieron lo deportivo para convertirse en piezas fundamentales del periodismo argentino.
Nacido el 30 de septiembre de 1940 en Montevideo, se radicó desde joven en Buenos Aires, ciudad que moldeó su identidad. Amante del tango, del boxeo y del fútbol —hincha de San Lorenzo de Almagro—, desarrolló una carrera que combinó medios gráficos, radio y televisión.
Su ingreso a El Gráfico en los años 60 marcó el inicio de una etapa clave. Allí creció profesionalmente hasta convertirse en una de las voces más respetadas del país, compartiendo redacción con figuras como Dante Panzeri y Osvaldo Ardizzone.
Especialista en boxeo, disciplina que lo apasionaba profundamente, relató algunas de las gestas más importantes del deporte argentino y mundial. También dejó su sello en otros medios y, en los últimos años, continuó escribiendo con su estilo característico en Infobae.
Su muerte generó un profundo pesar en el ámbito periodístico, donde era considerado un maestro y referente. Con su partida, se va una de las grandes plumas que ayudó a contar la historia del deporte argentino con una mirada única y una narrativa inolvidable.
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