Un giro inesperado sacudió al fútbol mundial tras la decisión de la Confederación Africana de Fútbol de quitarle el título a Senegal y otorgárselo a Marruecos en la última edición de la Copa Africana de Naciones.
El organismo resolvió declarar ganador al seleccionado marroquí con un 3-0 administrativo, tras considerar que Senegal incurrió en conductas que implican la pérdida del partido según el reglamento.
En la cancha, Senegal se había impuesto 1-0 en el alargue y celebraba su consagración. Sin embargo, el encuentro estuvo envuelto en polémica desde el cierre del tiempo reglamentario.
Los futbolistas senegaleses protagonizaron un fuerte reclamo arbitral luego de un gol anulado y un penal sancionado a favor de Marruecos en el minuto 98, lo que derivó en un abandono momentáneo del campo de juego.
Aunque luego regresaron para completar el partido, ese episodio fue clave para la resolución posterior.
Tras analizar los hechos, la Confederación Africana de Fútbol aplicó los artículos disciplinarios correspondientes y resolvió dar por perdido el encuentro a Senegal.
Además, el fallo incluyó sanciones económicas para Marruecos por incidentes durante el partido, como el uso de láseres y conductas indebidas en el entorno del VAR.
También fue suspendido el jugador Ismaël Saibari por dos encuentros debido a mala conducta.
Con esta decisión, Marruecos quedó oficialmente consagrado como campeón del torneo que había finalizado en enero, cerrando una de las definiciones más polémicas de los últimos años en el fútbol internacional.
El fallo administrativo pone fin a la controversia, aunque deja un fuerte debate abierto sobre la resolución de partidos en instancias decisivas fuera del campo de juego.


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