El precio de los combustibles volvió a aumentar en Argentina y la nafta premium superó por primera vez los 2000 pesos por litro, en un contexto marcado por la suba internacional del petróleo tras el conflicto con Irán.
Las petroleras aplicaron incrementos cercanos al 4% en los últimos días, reflejando parcialmente el alza del crudo en los mercados internacionales. La actualización de precios comenzó a sentirse en las estaciones de servicio y podría tener impacto en el índice de inflación de marzo.
En el caso de YPF, la empresa con mayor participación en el mercado local, los aumentos se aplicaron en dos etapas durante el fin de semana y el inicio de la semana. Otras compañías del sector acompañaron la medida con ajustes similares.
Con las últimas subas, la nafta premium superó los $2000 por litro, mientras que la nafta súper se ubica cerca de los $1800, un valor que equivale aproximadamente a 1,25 dólares por litro, un nivel que supera el promedio histórico en moneda estadounidense.
Desde la conducción de YPF señalaron que la empresa busca evitar aumentos bruscos mediante una estrategia de ajustes graduales, analizando la evolución de los precios internacionales del petróleo y del tipo de cambio.
El principal factor detrás de los incrementos es la fuerte suba del barril Brent, que en las últimas semanas aumentó alrededor de un 20% y se ubica cerca de los 90 dólares. El conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo, generaron preocupación en los mercados energéticos.
Ante este escenario, algunos países evalúan utilizar reservas estratégicas para compensar posibles interrupciones en el suministro global de crudo y reducir la presión sobre los precios.
Las proyecciones de organismos internacionales del sector energético indican que el barril podría mantenerse cerca de los 95 dólares durante los próximos meses, debido a la reducción de la oferta mundial. Recién hacia el tercer trimestre se espera una moderación en los valores.
El aumento del combustible representa además un factor de presión para la inflación en Argentina. Analistas estiman que el índice de febrero rondó el 2,7%, mientras que en marzo podría acercarse nuevamente al 3% debido al impacto de los combustibles, el inicio de clases y otros ajustes estacionales.
En paralelo, la suba de los precios de la energía también podría influir en las tarifas de servicios públicos, especialmente durante el invierno, cuando aumenta el consumo de gas y electricidad. En ese contexto, el Gobierno deberá definir si traslada los mayores costos a las tarifas o si incrementa los subsidios para amortiguar el impacto en los hogares.
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