En concesionarias y terminales reconocen que parte del público pospone decisiones de compra ante la posibilidad de rebajas. Un operador del sector explicó que existe la percepción de que la baja en los modelos premium podría trasladarse al resto de las gamas, aunque señaló que ese efecto no necesariamente sería lineal ni inmediato. Distintas fuentes consultadas en la industria indicaron que no hay certeza sobre los tiempos de implementación. Algunas estiman que, si la promulgación se concretara de manera inmediata, la eliminación podría entrar en vigor sin demoras. Otras consideran que no es habitual una promulgación en plazos tan acotados.
Para las automotrices que importan vehículos, la espera también implica costos adicionales, ya que las unidades que permanecen en depósitos portuarios a la espera de la baja impositiva generan gastos de estadía hasta su nacionalización. Frente a este escenario, algunas empresas implementaron mecanismos transitorios. Un caso es el de Prestige Auto, que adelantó la rebaja mediante un sistema de devolución del monto correspondiente al impuesto en los modelos Mercedes-Benz que comercializa, a cuenta de la futura eliminación del tributo. Sin embargo, esta modalidad no es generalizada. En otros casos, las operaciones se reservan hasta que exista confirmación formal sobre la vigencia de la quita fiscal.