La sesión del Senado de la semana pasada dejó expuestas las tensiones dentro del oficialismo. Aunque se aprobaron 74 pliegos judiciales, el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada fue postergado por decisión de la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario.
La medida generó malestar en la mesa política del Gobierno, donde algunos dirigentes interpretaron la maniobra como un intento de ganar tiempo para consolidar apoyos, mientras otros la vincularon con acuerdos con la bancada peronista. Desde el entorno de Bullrich negaron esas versiones y aseguraron que la postergación respondió a la necesidad de alcanzar los votos necesarios.
El proyecto, diseñado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, encontró resistencia en sectores radicales por el capítulo referido a tierras, expropiaciones y manejo del fuego. Según fuentes legislativas, se trabaja en modificaciones para destrabar consensos y garantizar los 37 votos requeridos.
En paralelo, surgieron acusaciones contra Bullrich por supuesta “mala praxis” y por haber trasladado planteos alarmistas al Ejecutivo para justificar la postergación. Incluso se la vinculó con la vicepresidenta Victoria Villarruel, aunque desde su entorno rechazaron esa hipótesis.
Pese a las diferencias, desde la Casa Rosada descartaron una ruptura con la senadora y remarcaron que mantiene buena relación con el presidente Javier Milei. “Es un espacio plural y diverso”, señalaron voceros oficiales.
Ajena a las críticas, Bullrich respondió con ironía en redes sociales, publicando un video musicalizado con “Se dice de mí”, interpretada por La Joaqui, en alusión a los cuestionamientos internos. Su entorno asegura que la legisladora seguirá siendo protagonista en el armado político rumbo a 2027.



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